Indicador de la Calidad del Aire
¿Qué es el dióxido de azufre?
El dióxido de azufre es un óxido cuya fórmula molecular es SO2. Es un gas
incoloro, no inflamable, irritante y con un característico olor ácido y picante.
El dióxido de azufre tiene propiedades desinfectantes, por ello fue utilizado
durante siglos en la desinfección por ejemplo de las cubas de vino quemando
azufre en su interior. También se utiliza en la industria alimenticia como
conservante y antioxidante (E220) generalmente de jugos, frutos secos,
mermeladas y vinos.
¿De dónde proviene el SO2?
Se estima que anualmente ingresan a la atmósfera 146 millones de toneladas de
SO2, las cuales proceden casi exclusivamente de fuentes antropogénicas. Por otra
parte, en un proceso secundario, se generan 194 millones de toneladas de SO2,
por la oxidación de H2S. La fuente de H2S atmosférico es la descomposición de la
materia orgánica proveniente de pantanos, turberas y lodazales. Los océanos
aportan 30 millones de toneladas de H2S, mientras que las fuentes biológicas
terrestres contribuyen con 70 millones. Las actividades industriales solo
aportan alrededor de 3 millones de toneladas de H2S. Son despreciables las
cantidades de H2S que puedan aportar las actividades volcánicas.
Dentro de las actividades humanas que más aportan SO2, podemos mencionar a las
centrales térmicas, la combustión de carbón y derivados del petróleo, el craqueo
del petróleo y la industria siderurgia.
Por estas razones, a nivel mundial se han iniciado acciones tendientes a
disminuir la concentración de azufre en los combustibles derivados del petróleo,
y reducir así el aporte de SO2 a la atmósfera.
¿Qué es la lluvia ácida?
Una gran parte del SO2 atmosférico se oxida a SO3, que reacciona rápidamente con
el vapor de agua para formar ácido sulfúrico, el principal constituyente de la
lluvia ácida. Cualquier tipo de precipitación que contenga cantidades
significativas de ácido como para tener un pH inferior a 5, es denominada lluvia
ácida. Las lluvias normalmente tampoco son neutras, tienen un pH alrededor de
5,6 debido a que el CO2 de la atmósfera es algo soluble en agua dando lugar a un
equilibrio con el H2CO3.
Los ácidos predominantes en la lluvia ácida son el H2SO4 y el HNO3 que son
generados respectivamente por los contaminantes primarios SO2 y NOx mediante
oxidantes de la atmósfera como O3 y el H2O2.
El SO2 y la salud
El dióxido de azufre es un gas irritante y tóxico. Afecta sobre todo las
mucosidades y los pulmones provocando ataques de tos. Si bien éste es absorbido
principalmente por el sistema nasal, la exposición de altas concentraciones por
cortos períodos de tiempo puede irritar el tracto respiratorio, causar
bronquitis y congestionar los conductos bronquiales de los asmáticos.
Los efectos a largo plazo que resultan de una prolongada exposición a bajas
concentraciones de SO2, muestran una directa relación con la incidencia de
infecciones respiratorias en los niños, según estudios realizados por la Agencia
de Protección Ambiental de los Estados Unidos (USEPA).
El SO2 y los efectos sobre las plantas y materiales.
La exposición aguda, esto es, altas concentraciones de SO2 en cortos períodos de
tiempo produce un daño característico sobre las hojas, las cuales presentan
áreas muertas, que se secan y usualmente adquieren un tono blanquecino.
Por otra parte una exposición crónica, bajas concentraciones en largos períodos
de tiempo, ocasiona lesiones crónicas caracterizadas por un amarillento gradual
de las hojas, a causa de la alteración en el mecanismo de la fotosíntesis. Puede
observarse también retardo en el crecimiento y alteraciones del florecimiento.
Sobre el efecto en los materiales, podemos mencionar que el SO2 aumenta la tasa
de corrosión de la mayoría de los metales, en especial del hierro, acero y zinc.
Son susceptibles de sufrir alguna alteración las sustancias que contienen
carbonatos, como el mármol, la caliza y la argamasa. El material llega a picarse
y debilitarse mecánicamente.